miércoles, 4 de junio de 2008

A 90 años de la Reforma Universitaria.

Primero en principal, quiero agradecer a todos los que se comprometen y votan (porque expresar la opinión, es comprometerse). Y aquí arrojo los resultados tal cual los he cosechado para que cada cual, saque sus propias conclusiones (y vamos la educación pública , nomás !!)




Segundo: el 15 de Junio se cumplen 90 años de la Reforma Universitaria, aquella que comenzó en Córdoba y se extendió no sólo en todo el país, si no que además fue un antecedente directo de sucesivas reformas universitarias en toda Latinoamérica.


Nos situamos en un contexto diferente al que se enseñaba en las aulas: nuestro país, ya era Nación, sin embargo aún controlado por potencias extranjeras (esta vez no bajo la colonización que tanto se había pregonado a principios del siglo XVI con el descubrimiento del Nuevo Mundo y la posibilidad de su explotación, sino una colonización un tanto más sutil, consecuencia del capitalismo y de la industrialización ya regente en el mundo). La educación universitaria era el resultado de una sumatoria de situaciones, que al fin y al cabo, terminaban encareciéndola: un modelo de país agro exportador que nos fue impuesto (el "granero del mundo"), una visión demasiado europea que poco se adaptaba a la realidad latinoamericana (a la que, por más que les haya costado admitir a ciertos personajes de la historia, siempre pertenecimos), la influencia siempre presente de la Iglesia , hasta ese entonces, en la manera de educar (y de pre-fabricar mentes). Todo esto, creaba un combo fatal para los futuros profesionales, que salían de las universidades con una formación precaria, pobre y atrasada.



El 15 de Junio de 1918 se da a conocer el "Manifiesto de la Reforma Universitaria", por la cual se pedía una democratización de la facu, y algunos beneficios merecidos y necesarios (gobierno tripartito de la Universidad, establecimiento de la"cátedra paralela", etc).
No es que quiera ahondar en los colores ideológicos-políticos de la época, pues lo que me concierne ahora es otra cosa (que tiene sus matices políticos, claro está), pero es gracias a una gestión memorable de Hipólito Irigoyen, la Reforma es institucionalizada y los estatutos de la Universidad son reformados y mejorados. Debo decir, que he encontrado pocos gobiernos patrios (haciendo este análisis desde el punto de vista de una lectora obligada de la historia argentina, por cuestiones de materias unversitarias, jaja) a los cuales se los pueda tildar de casi impecables. Habrá tenido sus falencias, pero ¡cuántas cosas para destacar! ... Primer presidente electo mediante el sufragio obligatorio, secreto e individual; neutralidad ante los tire y afloje de las potencias involucradas en la Primera Guerra Mundial, política de estatización y recuperación de tierras y servicios públicos ... Y bueno, ¡La institucionalización de la Reforma Universitaria! ...

A casi 90 años de este acontecimiento, creo que debería explicar el por qué de mi "homenaje". Las heridas en el cuerpo de la Nación son muchas y muy dolorosas. Los ciudadanos argentinos conmemoramos el aniversario de la última dictadura militar (la más fresca y aún sin cicatrizar), el aniversario de la Guerra de Malvinas, pero olvidamos poner tanto énfasis en fechas como el aniversario de nuestra declaración de Independencia, o de la Reforma Universitaria, que significaron avances importantes para nuestra sociedad, modificando y beneficiando (ampliando) nuestro sentido de identidad.

Y es que fueron pibes, como vos que estás leyendo esta nota, y como yo, que en momentos en los que la democracia era un sistema nuevo y casi desconocido (sin nombrar el calificativo "mal aplicada") , se animaron a reinventarla, se animaron a dar mucho por un país todavía nuevo, todavía en formación, todavía inexperto. Quisieron y pudieron, intentaron y lograron. En los albores del siglo XX, una ola reformadora, de gran importancia social y política, recorrió toda latinoamérica, y surgió en Córdoba, ni más ni menos que en mi país, bajo la bandera albiceleste, bajo el clamor de la juventud que comenzaba a participar con toda la tripa y todo el corazón.

Nai.

Para quien quiera leerla:

Manifiesto de la Reforma Universitaria

REFORMA UNIVERSITARIA DE 1918
La Juventud Argentina de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica
Manifiesto de Córdoba
21 de junio de 1918Tomado de Federación Universitaria de Buenos Aires

Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana.
La rebeldía estalla ahora en Córdoba y es violenta porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido y era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contrarrevolucionarios de Mayo. Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y —lo que es peor aún— el lugar donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la ciencia frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que, dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza, y el ensanchamiento vital de organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria.
Nuestro régimen universitario —aún el más reciente— es anacrónico. Está fundado sobre una especie de derecho divino; el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La federación universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. El concepto de autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios no puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la sustancia misma de los estudios. La autoridad, en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando.
Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y por consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda en el artículo conminatorio de un reglamento o de un estatuto es, en todo caso, amparar un régimen cuartelario, pero no una labor de ciencia. Mantener la actual relación de gobernantes a gobernados es agitar el fermento de futuros trastornos. Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclaman el sentimiento y el concepto moderno de las universidades. El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa, que cabe en un instituto de ciencia es la del que escucha una verdad o la del que experimenta para crearla o comprobarla.
Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de autoridad que en estas casas de estudio es un baluarte de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente la falsa dignidad y la falsa competencia. Ahora advertimos que la reciente reforma, sinceramente liberal, aportada a la Universidad de Córdoba por el doctor José Nicolás Matienzo no ha inaugurado una democracia universitaria; ha sancionado el predominio de una casta de profesores. Los intereses creados en torno de los mediocres han encontrado en ella un inesperado apoyo. Se nos acusa ahora de insurrectos en nombre de un orden que no discutimos, pero que nada tiene que hacer con nosotros. Si ello es así, si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho a la insurrección. Entonces la única puerta que nos queda abierta a la esperanza es el destino heroico de la juventud. El sacrificio es nuestro mejor estímulo; la redención espiritual de las juventudes americanas nuestra única recompensa, pues sabemos que nuestras verdades lo son —y dolorosas— de todo el continente. ¿Que en nuestro país una ley —se dice—, la ley de Avellaneda, se opone a nuestros anhelos? Pues a reformar la ley, que nuestra salud moral lo está exigiendo.
La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. No se equivoca nunca en la elección de sus propios maestros. Ante los jóvenes no se hace mérito adulando o comprando. Hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros y directores, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones. En adelante, sólo podrán ser maestros en la república universitaria los verdaderos constructores de almas, los creadores de verdad, de belleza y de bien.
Los sucesos acaecidos recientemente en la Universidad de Córdoba, con motivo de la elección rectoral, aclaran singularmente nuestra razón en la manera de apreciar el conflicto universitario. La federación universitaria de Córdoba cree que debe hacer conocer al país y a América las circunstancias de orden moral y jurídico que invalidan el acto electoral verificado el 15 de junio. Al confesar los ideales y principios que mueven a la juventud en esta hora única de su vida, quiere referir los aspectos locales del conflicto y levantar bien alta la llama que está quemando el viejo reducto de la opresión clerical. En la Universidad Nacional de Córdoba y en esta ciudad no se han presenciado desórdenes; se ha contemplado y se contempla el nacimiento de una verdadera revolución que ha de agrupar bien pronto bajo su bandera a todos los hombres libres del continente. Referiremos los sucesos para que se vea cuánta razón nos asistía y cuánta vergüenza nos sacó a la cara la cobardía y la perfidia de los reaccionarios. Los actos de violencia, de los cuales nos responsabilizamos íntegramente, se cumplían como en el ejercicio de puras ideas. Volteamos lo que representaba un alzamiento anacrónico y lo hicimos para poder levantar siquiera el corazón sobre esas ruinas. Aquellos representan también la medida de nuestra indignación en presencia de la miseria moral, de la simulación y del engaño artero que pretendía filtrarse con las apariencias de la legalidad. El sentido moral estaba obscurecido en las clases dirigentes por un fariseísmo tradicional y por una pavorosa indigencia de ideales.
El espectáculo que ofrecía la asamblea universitaria era repugnante. Grupos de amorales deseosos de captarse la buena voluntad del futuro rector exploraban los contornos en el primer escrutinio, para inclinarse luego al bando que parecía asegurar el triunfo, sin recordar la adhesión públicamente empeñada, el compromiso de honor contraído por los intereses de la universidad. Otros —los más— en nombre del sentimiento religioso y bajo la advocación de la Compañía de Jesús, exhortaban a la traición y al pronunciamiento subalterno. (¡Curiosa religión que enseña a menospreciar el honor y deprimir la personalidad! ¡Religión para vencidos o para esclavos!). Se había obtenido una reforma liberal mediante el sacrificio heroico de una juventud. Se creía haber conquistado una garantía y de la garantía se apoderaban los únicos enemigos de la reforma. En la sombra los jesuitas habían preparado el triunfo de una profunda inmoralidad. Consentirla habría comportado otra traición. A la burla respondimos con la revolución. La mayoría representaba la suma de la represión, de la ignorancia y del vicio. Entonces dimos la única lección que cumplía y, espantamos para siempre la amenaza del dominio clerical.
La sanción moral es nuestra. El derecho también. Aquellos pudieron obtener la sanción jurídica, empotrarse en la ley. No se lo permitimos. Antes de que la iniquidad fuera un acto jurídico, irrevocable y completo, nos apoderamos del salón de actos y arrojamos a la canalla, sólo entonces amedrentada, a la vera de los claustros. Que esto es cierto, lo patentiza el hecho de haber, a continuación, sesionado en el propio salón de actos la federación universitaria y de haber firmado mil estudiantes sobre el mismo pupitre rectoral, la declaración de huelga indefinida.
En efecto, los estatutos reformados disponen que la elección de rector terminará en una sola sesión, proclamándose inmediatamente el resultado, previa lectura de cada una de las boletas y aprobación del acta respectiva. Afirmamos, sin temor de ser rectificados, que las boletas no fueron leídas, que el acta no fue aprobada, que el rector no fue proclamado, y que, por consiguiente, para la ley, aún no existe rector de esta universidad.
La juventud universitaria de Córdoba afirma que jamás hizo cuestión de nombres ni de empleos. Se levantó contra un régimen administrativo, contra un método docente, contra un concepto de autoridad. Las funciones públicas se ejercitaban en beneficio de determinadas camarillas. No se reformaban ni planes ni reglamentos por temor de que alguien en los cambios pudiera perder su empleo. La consigna de «hoy para ti, mañana para mí», corría de boca en boca y asumía la preeminencia de estatuto universitario. Los métodos docentes estaban viciados de un estrecho dogmatismo, contribuyendo a mantener a la universidad apartada de la ciencia y de las disciplinas modernas. Las elecciones, encerradas en la repetición interminable de viejos textos, amparaban el espíritu de rutina y de sumisión. Los cuerpos universitarios, celosos guardianes de los dogmas, trataban de mantener en clausura a la juventud, creyendo que la conspiración del silencio puede ser ejercitada en contra de la ciencia. Fue entonces cuando la oscura universidad mediterránea cerró sus puertas a Ferri, a Ferrero, a Palacios y a otros, ante el temor de que fuera perturbada su plácida ignorancia. Hicimos entonces una santa revolución y el régimen cayó a nuestros golpes.
Creímos honradamente que nuestro esfuerzo había creado algo nuevo, que por lo menos la elevación de nuestros ideales merecía algún respeto. Asombrados, contemplamos entonces cómo se coaligaban para arrebatar nuestra conquista los más crudos reaccionarios.
No podemos dejar librada nuestra suerte a la tiranía de una secta religiosa, ni al juego de intereses egoístas. A ellos se nos quiere sacrificar. El que se titula rector de la Universidad de San Carlos ha dicho su primera palabra: «Prefiero antes de renunciar que quede el tendal de cadáveres de los estudiantes». Palabras llenas de piedad y de amor, de respeto reverencioso a la disciplina; palabras dignas del jefe de una casa de altos estudios. No invoca ideales ni propósitos de acción cultural. Se siente custodiado por la fuerza y se alza soberbio y amenazador. ¡Armoniosa lección que acaba de dar a la juventud el primer ciudadano de una democracia universitaria! Recojamos la lección, compañeros de toda América; acaso tenga el sentido de un presagio glorioso, la virtud de un llamamiento a la lucha suprema por la libertad; ella nos muestra el verdadero carácter de la autoridad universitaria, tiránica y obcecada, que ve en cada petición un agravio y en cada pensamiento una semilla de rebelión.
La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.
La juventud universitaria de Córdoba, por intermedio de su federación, saluda a los compañeros de América toda y les incita a colaborar en la obra de libertad que inicia.

Enrique F. Barros, Horacio Valdés, Ismael C. Bordabehere, presidentes — Gumersindo Sayago — Alfredo Castellanos — Luis M. Méndez — Jorge L. Bazante — Ceferino Garzón Maceda — Julio Molina — Carlos Suárez Pinto — Emilio R. Biagosh — Angel J. Nigro — Natalio J. Saibene — Antonio Medina Allende — Ernesto Garzón.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Nene...

Sos el amor de mil veranos, el recuerdo en la retina, sos lo que viento se lleva a la noche y me trae con el día. Tanto cielo, tanto abrazo, tanta nostalgia perdida, tanta herida en el alma, tantas ganas escondidas. Y ahora que miro las calles para ver si te veo pasar, ahora que no es un capricho, ahora que es necesidad... Ahora es cuando te extraño, ahora pido sólo un beso más... Es sólo un beso más...
No quiero interrumpir tu evidente bienestar, con la tristeza de mi sentir y el dolor de mi mirar ... Sólo quiero que no te olvides que esta flor aún no murió... Que aún te puede perfumar... Que después de ese beso, la vida para ambos continuará igual...
Vení a verme cuando quieras, nene, estoy rodeada de gente vacía... Necesitaría tu silencio, que tanto, tanto me decía ...

Nadia.


Un poco de nostalgia para una tarde tan nublada ...
Aparezco cada tanto, cuando creo que algo vale la pena ser mostrado...

jueves, 22 de mayo de 2008

Excelente ! Monólogo de Tato Bores (por Santiago Varela)


Les dejo esta pieza digna de ser leída y disfrutada ...


La culpa de todo la tiene el ministro de Economía dijo uno.

¡No señor! dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.

¡Mentiras! dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.

¡Falso! dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.

¡Pero, por favor...! dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.

¡Calumnias! dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral.

¡Se equivoca! dijo un corrupto mientras vendía a cien dólares un libro que se llamaba "Haga su propio curro" pero que, en realidad, sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público.

¡No es cierto! dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el pupo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.

¡Eso es pura maldad! dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra que no nos dejaron nada.

¡Patrañas! dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.

¡Perversos! dijeron los del politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.

¡Verso! dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.

¡Malvados! dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos.

¡Racistas! dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa.

¡Blasfemia! dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios.

¡Error! dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.

¡Infamia! dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tenía exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir.

¡Me ofenden! dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tienen los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.

¡Minga! dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.

¡Desacato! dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser.La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.

¡Negativo! dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.

¡Ustedes están del coco! dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el paísque nos dejaron.

¡Embusteros! dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial.La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.

¡Censura! dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo.

That's not true! (¡Eso no es cierto!) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato).

¡Infundios! dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.

¡Ridículo! dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.

¡Cobardes! dijo Montoto que de esto también sabía un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces.

¡Paren la mano! dije yo mientras me protegía detrás de un buzón.Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro.

¡EL Otro siempre tiene la culpa!¡Eso, eso! exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: ¡Qué flor de guacho que resultó ser El Otro...!


Qué buen monólogo che !! Lástima que no llegué a ver a Tato Bores... Un genio el tipo, eh?


Nai.

sábado, 17 de mayo de 2008

Espacio De Queja




Éste es el lugar, en el cual yo y otros miles de estudiantes nos estamos formando y preparando para el futuro, en donde estudiamos Derecho, en donde vemos a la justicia desde lo más cerca posible. Podríamos decir que es entonces, una situación paradójica la nuestra, ya que tenemos que aguantarnos injusticias que podrían ser evitadas, con un poco de responsabilidad institucional y un poquito menos de corrupción. (ya ni siquiera estoy pidiendo la falta de ella, sino la disminución: triste bajar tanto las expectativas, pero es una realidad irrevocable...)
Nuestra facultad sufrió un grave incendio el 1° de Julio del año 2003, que dañó el 40 % de su superficie. Gracias al gobierno de la provincia de Santa Fe que destinó presupuesto para su restauración y arreglo, y a un vasto personal de trabajo, nuestra querida facu, ya está casi terminada. Los salones nuevos cuentan con bellas instalaciones, pisos tipo parquet, amplio lugar, pupitres nuevos y cómodos, en contraste con los salones viejos (los que no han sido renovados ni arreglados, por no haber sido tocados por las llamas del 2003). Los salones "viejos", que están en la parte que no fue alcanzada por el fuego, cuentan otra realidad: muchos de ellos son destinados a comisiones de gran número de personas (80, 90...)y son pequeños, creándose así un efecto de hacinamiento tipo matadero de vacas. También es necesario que se sepa, que no todas las ventanas tienen vidrios (conclusión: clases muy frías en invierno y ruidosas). El piso es de madera, pero en la mayoría de los salones ésta madera está inflada por la humedad, o en su defecto, rota. Ni hablar de estufas... Ventiladores sí hay... Aunque son muy viejos y no creo que funcionen en su totalidad. ¿Otra queja? ¡Los pupitres! Desiguales, desrtartalados, rotos y escritos. Faltan, y hay que recorrer los otros salones buscando un pupitre libre para así, agarrarlo y cargarlo los metros que hayas hecho, y llevarlo a tu aula (y todo esto si hay lugar, porque sino te contentarás con observar la clase de afuera o parado en algún rincón). Y bueno, si pedimos pupitres para zurdos, ya estamos exagerando...? En este momento se me ocurren un par más de cosas para reclamar: los pizarrones (ya nada es legible en los viejos y arruinados pizarrones) y el techo... El año pasado hubo un par de descascaramientos, y yo calculo que eso puede ser peligroso, además de molesto.


Es triste todo esto: es triste ver la negligencia y el desinterés por parte de las autoridades, que hacen, por sobre todas las cosas, oídos sordos a nuestros reclamos (justos, por cierto). Es triste tener que capacitarse en éstas condiciones, en estas lamentables y pobrísimas condiciones, cuando el Estado debiera garantizarnos una educación gratuita a la altura de las circunstancias. Es triste el desprestigio de la educación pública, de la educación gratuita.


Nuestro reclamo necesita una respuesta: ¿Por qué el señor Decano, no nos permite utilizar las instalaciones nuevas a los cursantes de grado y a los que cursan posgrados, sí? ¿Será acaso porque los posgrados son pagos, y nosotros no pagamos un peso? ¿Es justa esta especie de privatización que están haciendo progresivamente las autoridades institucionales?


¡Los estudiantes de Derecho queremos una respuesta!... Pero por sobre todas las cosas queremos que sepan que no nos van a hacer callar ni a conformar con soluciones rápidas y poco sólidas. Vivimos en un país en el cual es más fácil quejarse que actuar, conformarse que actuar, irse que actuar. ¡Y nosotros queremos actuar ! Para dejar todo este presente injusto y corrupto atrás, y ver en el horizonte una educación digna.




ESTUDIAR ES UN DERECHO, NO UN PRIVILEGIO.


LA FACU ES DE TODOS, ¡NO SOLAMENTE DE LOS QUE PAGAN!
Nadia.

lunes, 12 de mayo de 2008

¿Por qué la generalización, Dios Mío?

Me remito a un par de posts atrás, en donde hablaba yo sobre ese maldito concepto que tiene sobre los argentinos, el resto del mundo. Ahora, nos acusan nuestros vecinos chilenos de ser mentirosos, simuladores y tramposos (es muy curioso que sea justamente Chile el que haga gala de la palabra TRAMPA, cuando su historia demuestra que es una nación que trampea por la espalda de sus hermanos latinoamericanos, para poder seguir chupandole las medias a ciertas potencias europeas)...

Por favor... Dejen de generalizar. No todos los argentinos somos tramposos, ventajeros y egoístas. Basándonos en el video, sería lo mismo decir que NINGUN CHILENO SABE NADA DE FUTBOL. Son éstos dos intentos de "periodistas" o "relatores" gente inculta del deporte, como vemos, dejándose llevar por las subjetividades que ser parte de uno de las Selecciones que juega el partido, acarrea. Pero ello no significa que cada habitante del suelo chileno, haya creído palabra alguna de estos dos monigotes.

Ni todos los hombres son iguales, ni todas las mujeres estamos cortadas por la misma tijera, ni todos los argentinos somos ventajeros, ni todos los chilenos ignoran en materia futbolística.

Cuando uno generaliza, "mete a todos en la misma bolsa", se está burlando y anulando esa preciosa cualidad de variabilidad que nos dio Dios a todos los seres humanos... ¡No se encasillen! El hombre tiene derecho a cambiar y a diferir... A pesar de ciertas características comunes a todas las razas.

Nai.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Qué es un triunfo para vos?

Boludeando por la web, también podés encontrar cosas dignas de ser leídas además de porno y blogs sin sentido alguno como éste:


EL TRIUNFADOR

Cuando el egoísmo no limite tu capacidad de amar,
cuando confíes en ti mismo aunque todos duden de ti,
y dejes de preocuparte por el que dirán.
Cuando tus acciones sean tan concisas
en duración como largas en resultados.
Cuando puedas renunciar a la rutina
sin que ello altere el metabolismo de tu vida.
Cuando sepas distinguir la sonrisa de la burla
y prefieras la eterna lucha que la compra de la falsa victoria.
Cuando el ser espontáneo te libere del método.
Cuando actúes por convicción y no por adulación.
Cuando puedas ser pobre sin perder tu riqueza
y rico sin perder tu humildad.
Cuando sepas perdonar, tan fácilmente como ahora te disculpas.
Cuando puedas caminar junto al pobre sin olvidar que es un hombre
y junto al rico sin pensar que es un Dios.
Cuando sepas enfrentarte a tus errores
tan fácil y positivamente como a tus aciertos.
Cuando halles satisfacción compartiendo tu riqueza.
Cuando sepas manejar tu libertad
para pensar, hablar, leer, escribir
y hasta escuchar sin caer en los excesos.
Cuando sepas obsequiar tu silencio
a quien no te pide palabras,
y tu ausencia a quien no te aprecia.
Cuando ya no debas sufrir para conocer la felicidad
y no seas ya capaz de cambiar tus sentimientos o tus metas por el placer.
Cuando no trates de hallar respuesta en las cosas que te rodean,
SINO EN TU PROPIA PERSONA.
Cuando aceptes los errores.
Cuando no pierdas la calma
ENTONCES, Y SOLO ENTONCES, SERÁS UN TRIUNFADOR

(Anónimo)


La cursilería a veces cae bien, sobre todo cuando uno se siente fregado y pisoteado por la vida ... Lo cierto es que aunque algunos reconocidos filósofos sociológicos digan que la originalidad no existe (porque las ideas nos son proporcionadas por nuestra sociedad) yo creo en la originalidad, y felicito a quién quiera que sea que haya escrito el texto precedente... Porque en definitiva, eso es ser un triunfador, no? ... Y si no, cuál sería el concepto de triunfo? Plata? Autos? Un Buen Trabajo? ... Naaaaaa !!!

viernes, 2 de mayo de 2008

Larga Ausencia Del Blog.

El único lugar donde escribo (o intento escribir) cosas más o menos coherentes es éste... Por eso no se actualiza tan seguido: incoherencias sobran en este mundo tan carente de razoncinio.
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Al parecer, Argentina ES un país discriminativo, o al menos así lo ven los mismísimos habitantes de este suelo criollo. Si uno hace rápidamente memoria, se encuentra con varios ejemplos que ilustran este panorama. Tampoco es necesario irse tan atrás:


Así daba la noticia de un accidente, el paupérrimo canal de TV "Crónica Noticias". Demás está decir que este canal hace tanto uso de la seriedad, como D'Elía de la diplomacia.


Y ya que hablamos de D'elía, nos remontamos un poco más acá en el tiempo, para recordar un episodio "de discriminación" que involucró a don Luis, y a Fernando Peña, cuando en el programa radial que conduce el último se comentó que había una nota perodística (entrevista a D'elía) de color "bien negro". Ahí empezó la charla, la cual ni amena ni mucho menos sirvió para demostrar el aborrecimiento del dirigente (?) ultra kirchnerista por "las clases sociales altas" (según así lo definió el mismo Luis):

"Tengo un odio visceral contra ustedes, el norte de la ciudad, los blancos,... sépanlo de mi boca. Ustedes piensan que la gente que me sigue a mí es pura basura, escoria humana... negra, fea, horrible. Somos kelpers en nuestro propio país, te odio Peña, odio tu plata, odio tu casa, tus coches, tu historia, odio a la gente como vos que defiende un país injusto e inequitativo. Decís ser un transgresor pero vivís en San Isidro. ¿Sabes con quien estás hablando?: Laferrere, asentamiento Tambo, manzana uno, lote tres. Ya lo decia Sarmiento en los albores de 1880: 'No hay que ahorrar sangre de gauchos', o sea de negros. Nosotros somos bosta, caca, basura, para vos (Peña) y la lacra que es igual que vos. Odio a las clases altas argentinas que han hecho tanto daño, que han matado tanta gente, en nombre de una sola bandera que es la bandera de tu propia ganancia".

Hablamos acá de una doble discriminación, desde mi punto de vista. (Peña a D'elía con la frase "tenemos una nota de color negro"- D'Elía a Peña, al calificar a todas las personas incluídas en las clases sociales altas de "asesinas, discriminativas, dañinas, etc"). Y con esto vemos que la forma de discriminar es variada en demasía.


Nuestro país, tiene un grave problema de racismo (verán los fundamentos en la nota que sigue), aunque obviamente no podemos hablar de la xenofobia como un problema solamente argentino. No son pocos los argentinos que se sienten discriminados al estar en otros países (especialmente europeos), en los cuales se tiene una imagen tan "general" de los argentinos como "superflua". ¿Todos los argentinos somos envidiosos, creídos, vagos, atorrantes, deshonestos?... Sin contar, uno de los insultos más feos que escuché en referencia a ésta parte de la Tierra: "Sudacas con delirios de grandeza europea" ... Más peyorativo que eso?